Para entrar a este tema debemos definir: ¿Qué es una región
natural?
Se define como una extensión de tierra generalmente limitada
por miles de kilómetros cuadrados ( 1 Km cuadrado = 100 hectáreas), cuyo fin
es permitir la división territorial de un país para ordenar y planificar su
desarrollo por regiones. Aunque su extensión es muy grande, toda región natural
debe presentar biofísicamente algún grado de homogeneidad. Esto es que las
regiones naturales deben estar regidas generalmente por condiciones similares en sus aspectos ambientales, el uso del suelo, el desarrollo socioeconómico y
cultural.
Como la región natural es muy extensa, para fines prácticos
de planificación se ha subdividido en áreas de menor tamaño denominadas
subregiones, las cuales por ser de menor superficie (generalmente cientos de
kilómetros cuadrados), guardan entre sí un mayor grado de homogeneidad en
aspectos de clima, relieve, suelos y uso de la tierra.
Colombia está ordenada territorialmente en siete (7)
regiones naturales y cuarenta y dos (42) subregiones.
En cl mapa de regiones y subregiones naturales de Colombia,
usted encontrará la convención que identifica cada región natural. Los números
que aparecen dentro de cada región natural corresponden a las subregiones.

CARACTERÍSTICAS DE LOS SUELOS POR REGIÓN NATURAL
REGIÓN ANDINA
Es una de las regiones más extensas del país (30'914,925
hectáreas) y con el mayor grado de variación climática y de suelos. Comprende
un total de quince (15) subregiones dentro de las cuales se destacan el
altiplano de Nariño, la meseta de Popayán, la zona cafetera central, el oriente
antioqueño, el altiplano cundiboyacense, la sabana de Bogotá, la hoya del rio
Suárez, las estribaciones orientales de las cordilleras Occidental y Oriental y
la zona sur de la Cordillera Central.
El aspecto más relevante en cuanto al origen de los suelos
es la acción. volcánica que ha tenido la Cordillera Central, la cual a través
de las erupciones de su cadena volcánica ha depositado grandes mantos de ceniza
volcánica en paisajes de ladera ubicados a los largo de las tres cordilleras.
Se ha comprobado influencia de ceniza volcánica por encima de los 1.700 metros
sobre el nivel del mar para toda la Región Andina, es decir que los paisajes
localizados en las cordilleras Oriental y Occidental han recibido depósitos de
ceniza a través de los ciclos de erupción de volcanes ubicados en la Cordillera
Central. Generalmente esta ceniza ha rejuvenecido muchas superficies antiguas
de paisajes localizados en estas dos cordilleras y su acción ha ocurrido por
efecto del viento, que como en la última erupción del volcán Nevado del Ruiz,
se pudieron evidenciar depósitos de ceniza hasta en el vecino país de
Venezuela.
El régimen de humedad predominante en la Región Andina es el
húmedo y muy húmedo con precipitaciones que oscilan entre 1.800 y 2.400
milímetros anuales.
La Región Andina la podemos dividir altitudinalmente en
cuatro zonas:
1. Zonas frías de alta montaña. Comprende arcas frías y muy
frías 1 entre los 3.000 y 4.000 metros sobre cl nivel del mar. Aquí se
encuentran las arcas de páramo y subpáramo, las cuales son muy frágiles a la
intervención del hombre. Aunque en lo agrícola no son importantes se ha notado el incremento de siembras de papa para obtención de
semilla. Según el Código de Recursos Naturales, estas áreas deben permanecer
bajo rígida protección y vigilancia; aunque esto no se cumple. Es necesario
fomentar la educación ambiental de las comunidades que habitan tales sectores.
Los suelos predominantes en alta montaña generalmente son
orgánicos, fuertemente ácidos (pH menores a 5.5) y de baja fertilidad como consecuencia de la lenta descomposición de la materia
orgánica, debido a las bajas temperaturas.
En condiciones de páramo encontramos suelos hidromórficos;
aquellos que permanecen saturados con agua durante la mayor parte del año.
En sectores más bajos a los 3.200 metros sobre el nivel del
mar encontramos uso del suelo en pastos para ganadería de leche,
2. Zona papera. Se ubica entre los 2.600 y 3.000 metros
sobre el nivel del mar. La mayoría de sus suelos son derivados de ceniza
volcánica, fuertemente ácidos (pH menores a 5.5), negros, profundos y de muy
buenas características. físicas (friables y de buena retención de humedad).
Químicamente son suelos de baja fertilidad, debido .a su baja disponibilidad de
fósforo, calcio, potasio, magnesio. Aunque son suelos negros como consecuencia
del alto contenido de materia orgánica, su descomposición es. muy lenta y su
aporte de nitrógeno por lo tanto es bajo. Esto explica el alto uso de
fertilizantes en esta zona, principalmente los compuestos altos en fósforo o de
relación 1:3:1.
3. Zona de clima frío moderado. Se ubica entre los 1.900 y
2.100 metros sobre el nivel del mar. Se considera un área marginal para la
producción tanto de cultivos de clima medio, como de clima frío. Sin embargo es
un sector donde es posible encontrar un mosaico de especies que pueden reunir
cultivos como caña, café, frutales, papa criolla, pastos de corte y hortalizas,
en agricultura de pancoger.
En otro aspecto, se considera el clima frio moderado como el
arca de máxima aptitud climática para la producción de tomate de árbol, lulo,
granadilla y habichuela (caso de Silvania en Cundinamarca, La Belleza en
Santander y Garzón en el Huila).
Los suelos siguen siendo ácidos, pero mejoran su fertilidad
por disminuir los limitantes de baja disponibilidad de fósforo, calcio, potasio
y magnesio.
4. Zona cafetera. Dentro de la Región Andina, la zona
cafetera es la más importante por su aporte a la economía de país. Se ubica
entre los 1.300 y 1.800 metros sobre cl nivel del mar,
Aunque existen aún muchos suelos de ceniza volcánica en la
zona cafetera, estos se presentan casi siempre en el rango por encima de los
1.700 metros sobre el nivel del mar (arca marginal para café).
Los suelos por debajo de los 1.700 metros sobre el nivel
del mar no presentan ceniza volcánica, situación que diferencia el color de la
capa arable, haciéndola menos obscura.
Los suelos se caracterizan por presentar un horizonte
superficial pardo obscuro a negro, que descansa sobre un horizonte B de
texturas franco arcillosas a arcillosas, generalmente de color pardo
amarillento. Químicamente son suelos de reacción moderada a fuertemente ácida
(pH menores a 5.5), con presencia alta de aluminio y baja disponibilidad de
fósforo, calcio y magnesio. Sin embargo, estas condiciones son apropiadas para
la producción de café, yuca, y caña panelera, utilizando planes moderados de fertilización. Algunos suelos de la zona cafetera se han originado a partir de
materiales calcáreos (caliza, areniscas calcáreas) y en consecuencia presentan
un pH entre 6.5 y 7.4, lo que mejora las condiciones de fertilidad para la
explotación de cultivos.
Algunos casos que se pueden citar se presentan en la cuenca
media dcl río Suárez (Guepsa, Moniquirá), en el valle de Tenza, la Provincia de
Vélez y sectores de Socorro y San Gil, entre otros.
REGIÓN DE VALLES INTERANDINOS
Se denominan valles interandinos las arcas planas
influenciadas por los grandes ríos que hacen su recorrido entre las cordilleras
Central - Oriental y Central - Occidental.
La superficie aproximada de los valles interandinos es de
3'710.075 hectáreas, todas ubicadas en clima cálido entre los 100 y 1.000
metros sobre el nivel del mar. El régimen de humedad varía de las condiciones ”
subhúmedas a las secas, con precipitaciones que en promedio oscilan entre los
800 y 1.300 milímetros anuales, Es necesario el uso de riego suplementario
debido al déficit de humedad presente en los meses de diciembre, enero,
febrero, julio y agosto.
La región interandina conforma cinco valles de importancia
agropecuaria para el país. Entre las cordilleras Central y Oriental figuran el
valle del Alto Magdalena, el valle del Magdalena Medio y el valle de Zulia.
Entre las cordilleras Central y Occidental sobresalen el valle del Cauca y el
valle del Patía, al sur del país. En estos cinco valles se centra la producción
agrícola de los cultivos de clima cálido como algodón, arroz, caña de azúcar,
soya, sorgo, ajonjolí, maní, yuca y frutas tropicales; son igualmente el
epicentro de muchas explotaciones agroindustriales y pecuarias de gran
importancia en el desarrollo de los departamentos del Valle, Cauca, Tolima,
Huila, Cundinamarca, Antioquia, Norte de Santander y en el sur del Cesar
1. El valle del Alto Magdalena. Es el que presenta las
condiciones de clima más seco, lo que explica la ocurrencia de suelos con pH
ligeramente ácidos a neutros, bajos contenidos dc materia orgánica, adecuada
disponibilidad de potasio, calcio y magnesio y moderada de fósforo. En general
son suelos de alta fertilidad química, exceptuando la materia orgánica. El agua
se convierte en esta zona en cl factor determinante de la producción; pues se
hace necesario el riego durante los dos semestres agrícolas. Debido a las
condiciones de clima cálido seco, algunas zonas se ven afectadas por sales
(sectores de Espinal, meseta de Ibagué y Ambalema, en el Tolima, y arcas
arroceras de Campoalegre y Palermo, en el Huila).
2. El valle del Cauca. Con una extensión aproximada de
450.000 hectáreas es el epicentro de la agroindustria del azúcar. Aunque se
producen otros cultivos como algodón, soya, sorgo y maíz, la caña de azúcar es
el cultivo que ocupa mayor extensión, con aproximadamente 130.000 hectáreas en
producción continua.
Existen dos tipos de suelos caracterizados en el valle del
Cauca. Los correspondientes a la planicie aluvial del río Cauca y los derivados
de los piedemontes que se desprenden de las cordilleras Central y Occidental.
Los suelos de la planicie aluvial son suelos menos evolucionados, es decir, más
jóvenes que los existentes en los piedemontes, en donde sobre las partes altas en proximidad a las cordilleras se observa un grado de erosión severa, como
ocurre en el ápice de la Cordillera Central.
Los suelos de la planicie aluvial del río Cauca son suelos
profundos, con medianos contenidos de materia orgánica, de ligeramente ácidos a neutros y con buena disponibilidad de nutrientes para las plantas. Los suelos
localizados en posiciones de piedemonte ocupan una mayor extensión y se
caracterizan por ser suelos arcillosos que sufren procesos de expansión y
contracción, esto es: en verano forman grandes grietas en la superficie (la
arcilla se contrae) y en invierno forman un microrrelieve con ondulaciones,
cuando la arcilla sufre el proceso de expansión.
Los suelos de piedemonte se caracterizan por contener un
alto porcentaje de arcillas expandibles, lo que hace difícil su mecanización.
Poseen pH neutro a ligeramente alcalino, drenaje imperfecto, altos contenidos
de materia orgánica y adecuada disponibilidad de fósforo, calcio y magnesio.
Cuando las arcillas se contraen en época de verana pueden ocurrir deficiencias
de potasio. En general estos suelos poseen una alta fertilidad química, pero
deficientes propiedades físicas que hacen difícil su mecanización.
3. El valle del Magdalena Medio. Presenta un clima cálido
húmedo, exuberante vegetación y su uso está más dirigido a la explotación
Pecuaria como consecuencia de la alta calidad que ofrecen sus praderas. Debido
a su alto régimen de lluvias sus suelos son ácidos, presentan aluminio
intercambiable y baja disponibilidad de fósforo, calcio y magnesio. El potasio
es un elemento que se encuentra en concentraciones medias.
4. Los valles del Zulia y el Patía. Están influenciados
por climas cálidos subhúmedos a secos, con suelos ligeramente ácidos a
neutros, de alta fertilidad química. El agua, al igual que en los valles del
Alto - Magdalena y Cauca, sigue siendo un factor determinante en la producción
agrícola. Los valles del Zulia, en el Norte de Santander y del Patía, en el sur del país, son áreas de importancia
agrícola por la producción de arroz bajo riego que se realiza en los distritos
instalados para tal fin.
REGIÓN DE LA ORINOQUIA
La Orinoquia colombiana comprende tres grandes zonas bien
definidas, que en su totalidad ocupan aproximadamente 23'096.725 hectáreas,
cerca de 20,23% de la superficie del país. El clima predominante es el cálido
húmedo con precipitaciones superiores a 2.400 milímetros anuales y
temperatura superior a 24 °C,
La primera zona de la Orinoquia es la del piedemonte,
situado al este de la Cordillera Oriental, con tierras planas y onduladas,
influenciadas por los ríos Meta, Casanare y Arauca. Esta es un área que se
puede ver como continuidad del piedemonte amazónico en el departamento del
Caquetá, (observar el mapa de Regiones Naturales). El arca de piedemonte más
extensa se sitúa en el departamento del Meta, disminuye su extensión en los
departamentos de Casanare y Arauca. De toda el área que corresponde a la Orinoquia
colombiana, el piedemonte llanero (departamento del Meta), es el de mayor
desarrollo agrícola, debido a que presenta los mejores suelos, pues se hallan
influenciados por aportes de sedimentos aluviales de reciente formación. El
mayor uso agrícola se presenta para cultivos de arroz (cerca de 100.000
hectáreas año), sorgo, soya y algodón. El resto del arca se encuentra en pastos
mejorados, especialmente pasto Braquiaria decumbens, del cual se han sembrado
hasta ahora 700.000 hectáreas, logrando sostener 2 animales/hectárea con una
ganancia de peso de 600 gramos día, en comparación con el patrón anterior de un
animal que pastaba en 10 hectáreas con una ganancia de peso de 300 gramos día.
Los suelos de mayor fertilidad dentro del piedemonte son los situados en
posiciones de vega y terrazas próximos a sabanas. Estos suelos se caracterizan
por poseer pH en el orden de 5.5, medianos contenidos de materia orgánica, baja
saturación de aluminio, baja disponibilidad de fósforo y mediana a baja de
calcio, magnesio y potasio. Físicamente son suelos profundos, de color pardo
oscuro en la superficie, de texturas medias y bien drenados. No presentan
limitantes para su mecanización.
La segunda zona de la Orinoquia pertenece a la llamada
Orinoquía bien drenada, que administrativamente comprende gran parte de los
departamentos de Meta y Casanare (se exceptúa el área de piedemonte) y el departamento de Vichada y parte de Guainía. Generalmente
la Orinoquia bien drenada corresponde a las posiciones de sabanas tropicales y de
altillanura plana y disectada (erosionada). Los suelos predominantes en estos
paisajes son altamente evolucionados (muy. antiguos), muy pobres en fertilidad
debido a que los materiales que los han originado proceden del antiguo escudo
Guayanes que tiene su prolongación desde el Brasil. Por las características
comentadas de su origen y por las altas precipitaciones comunes en la región,
los suelos son fuertemente ácidos (pH 4,2-4,8), con bajos a mediados contenidos
en materia orgánica, alta presencia de aluminio y muy baja disponibilidad de
fósforo, potasio, calcio, magnesio y sodio. Se pueden considerar como suelos
químicamente infértiles. Una característica sobresaliente es su color pardo
rojizo como consecuencia de su alta concentración de óxidos de hierro, lo que
ha permitido su denominación de "suelos lateríticos." Es importante
anotar que aunque estos suelos presentan limitaciones químicas, su desarrollo
físico es muy bueno, debido a que la abundancia de óxidos de hierro imprime al
suelo excelentes condiciones de estructuración o agregación, que mejoran el
drenaje y facilitan el recorrido del agua y la penetración de raíces, El uso
del suelo en sabanas y altillanura (departamento de Vichada) está dominado por
pastos nativos, los cuales por costumbre son quemados al término de la época de
verano e inicios del invierno. El uso agrícola se observa en sabanas mejoradas,
es decir aquellas áreas que ya han recibido mecanización, - fertilización y
siembra de cultivos como arroz y sorgo principalmente.
La tercera división dc la Orinoquia corresponde a la
denominada Orinoquia mal drenada que comprende administrativamente el departamento de Arauca, exceptuando las arcas de piedemonte
formadas por una secuencia de abanicos coalescentes (posiciones inclinadas
separadas por paisaje de lomerío que se desprenden de la Cordillera Oriental y
que van a tener contacto con la llanura de origen aluvial). Básicamente, la
Orinoquia mal drenada se encuentra situada geográficamente entre la influencia
de los ríos Arauca al norte y Casanare al sur (ver mapa del departamento de
Arauca). Es una zona de alta pluviosidad, llueve de febrero a diciembre, con
registros superiores a los 2.500 milímetros.
La denominación de la Orinoquia mal drenada obedece a que el
departamento de Arauca se halla influenciado por una red hidrográfica bastante
densa, donde los ríos Arauca y Casanare reciben alrededor de cuarenta
tributarios entre ríos y caños secundarios.
La existencia de un gran número de ríos y caños, que vienen
del paisaje montañoso de la Cordillera Oriental, forma en la parte plana la
gran llanura de inundación o planicie aluvial de desborde, El desborde de los
ríos que bajan de la cordillera y depositan sobre la llanura, ocurre debido a
que el lecho de estos ríos se encuentra al mismo nivel de la planicie; por lo
tanto, en las épocas de invierno tenemos las grandes inundaciones que se han
registrado en los municipios de Arauca, Arauquita, Puerto Rondón, Saravena y
Tame.
Analizando el origen geomorfológico de la Orinoquia mal
drenada, podemos deducir que uno de los mayores limitantes en sus suelos es el
drenaje. Debido a los factores anotados anteriormente, no existen soluciones en el corto plazo.
Los suelos de esta subregión son superficiales debido a la
presencia de nivel freático (agua) en sus primeros 50 centímetros de
profundidad. En algunos sectores permanecen inundados o saturados con agua
durante más de 6 meses al año, sus pH son inferiores a 5.5, presentan altos
contenidos de aluminio, hierro y manganeso y bajos en fósforo, calcio y
magnesio. Su mayor atributo es cl alto contenido de materia orgánica. Las
características enunciadas hacen que esta zona no haya tenido mayor desarrollo
agrícola. En general se puede decir que 65% del arca es dedicada a la ganadería
extensiva con sabanas naturales, 20% a bosques (primario y secundario), 6% a explotaciones de cultivo
(yuca, maíz, plátano, cacao), 2% a ganadería extensiva con pastos mejorados '
(braquiaria y guinea) y 7% corresponde a zonas totalmente pantanosas.
REGIÓN AMAZÓNICA
Nuestra Amazonia
representa algo más de la tercera parte de la extensión del territorio nacional
(34.9%) y para muchas personas constituye el futuro agrícola del país.
Hay necesidad de
conocer y estudiar esta región, antes de tomar decisiones respecto al
aprovechamiento de sus recursos naturales y a la instalación de centros humanos
de desarrollo.
La Amazonia
colombiana la podemos dividir en dos áreas:
1. Piedemonte amazónico.
Con aproximadamente 1'000.000 de hectáreas intervenidas por el hombre, es allí
donde se halla sentada la economía de los departamentos de Caquetá y Putumayo
(bajo). El uso del suelo esta centrado en la instalación de praderas mejoradas
de pasto braquiaria y en cultivos de poca extensión con especies de arroz y
sorgo principalmente. La zona del piedemonte amazónico se debe considerar, como
se dijo anteriormente, como una continuidad del piedemonte llanero, en donde su
clima y suelos tiene características muy similares (remitirse a la descripción
de la zona de piedemonte en la región de la Orinoquia). .
2. Selva amazónica.
Ocupa unas 38'875.000 hectáreas (33.9% de la superficie del país), ha sido poco
estudiada aunque existen muchas hipótesis de como debe ser su manejo.
Administrativamente comprende los departamentos de Amazonas, Caquetá, Putumayo
y Vaupés.
Se considera como una
selva tropical muy húmeda, teniendo en cuenta que llueve durante la mayor parte
del año con registros entre los 4.000 y 8.000 milímetros. Sus
temperaturas medias anuales son superiores a los 28°C.
En general, los
suelos de la Amazonia colombiana se caracterizan por un nivel de fertilidad muy
bajo en la fase mineral; esto lo demuestra el alto grado de acidez, la
baja saturación de bases (contenidos bajos e insuficientes de calcio, magnesio
y potasio), la pobreza de fósforo aprovechable y los altos contenidos de
aluminio intercambiable. Los análisis mineralógicos de la fracción arena
muestran la dominancia de cuarzo en más de, 90%, mientras que los minerales
fácilmente intemperizables, ricos en nutrientes, se presentan en mínimas
cantidades. Por otra parte, la arcilla dominante es la caolinita que tiene baja
capacidad para retener nutrientes como calcio, magnesio, potasio y sodio. Esta
última descripción demuestra cómo en las zonas de alta pluviosidad, los suelos
se lavan dejando una fracción mineral muy pobre.
De lo anterior se
deduce que la nutrición vegetal en la Amazonia depende principalmente de la
materia orgánica del suelo, a diferencia de lo que ocurre en el resto de los
suelos del país, en donde las plantas se nutren de sustancias derivadas de
ambas fases (la orgánica y la mieral). Se cree que en los suelos de la
Amazonia se establece un ciclo directo de nutrientes, tal como ocurre en
cualquier bosque denso, en tal forma que las plantas se alimentan de la capa de
hojarasca y residuos orgánicos en descomposición: a través de raíces
alimentadoras y hongos micorrizógenos, es decir: se autoalimentan.
Este proceso explica
la existencia de la vegetación exuberante de la selva amazónica, que da la
impresión de estar sentada sobre suelo fértil. Sin embargo, cuando el bosque se
corta y se queman los nutrientes almacenados en la fase orgánica, estos se hacen rápidamente solubles y se pierden por lavado quedando el suelo en su
superficie estéril y las plantas a expensas de la fase mineral del subsuelo,
que como hemos anotado es muy pobre en el caso de la Amazonia. Este hecho se
demuestra con la costumbre nómada del colono, quien después de talar y quemar
el bosque, solo logra una o dos cosechas de cultivo y luego abandona para
repetir el mismo ejercicio en otro sitio.
Luego de analizar las
características y problemas que afectan al suelo de la Amazonia, se ve claro que
no es fácil dar recomendaciones específicas sobre cual debería ser el uso más
apropiado para esta región.
La opinión general de: muchos especialistas es la de que
estos problemas son difíciles pero solucionables; el problema central radica
en la magnitud de los recursos e inversiones, para buscar un desarrollo
armónico y sostenible en un ecosistema tan frágil a la intervención del hombre;
por consiguiente, mientras tanto, es aconsejable mantener bajo preservación e
intocabilidad la mayor extensión posible, considerando estas arcas como de
reserva.
REGIÓN PACÍFICA
La región pacífica, también denominada Costa Pacífica o
Andén Pacífico, comprende 6'443.400 hectáreas, extensión que corresponde a 5.6% del país.
El clima en la región del Pacifico se caracteriza por
presentar altas temperaturas (mayores de 28°C) y los valores máximos de
precipitación en el país; constituye una de las zonas más húmedas del mundo.
Las zonas con precipitaciones superiores a los 5.000 milímetros integran parte
muy importante de la región, llegando en el arca de Quibdó a originar
precipitaciones de 8.000 milímetros (IGAC, 1995).
Igual que en la selva amazónica, la costa del pacífico
presenta un área intervenida parcialmente llamada llanura del Pacífico y un
área no intervenida perteneciente a la selva chocoana.
1. La llanura del Pacífico. Está conformada por la acción de
eventos fluviales (ríos que han depositado sedimentos) y por la acción de
eventos marinos (influencia de sedimentos marinos). Los ríos que tienen su
recorrido por este paisaje son el San Juan, el Baudó y el Atrato, que inundan
un gran sector y originan suelos ácidos, arenosos, mal drenados y de muy poco
desarrollo. Debido también al origen marino, pueden encontrarse suelos salobres
con altos contenidos de materia orgánica y pH básico. Los suelos de mayor
fertilidad se encuentran en el paisaje de piedemonte que se localiza en las
estribaciones de la Serranía de Abibe, donde hay presencia de arcillas
expansibles, las que derivan suelos de pH neutros y altas concentraciones de
bases como calcio y magnesio.
2. Los suelos de La selva chocoana, ubicados al norte,
presentan relieve alternado entre el lomerio y el paisaje montañoso. El paisaje
de lomerio se encuentra ampliamente distribuido en la selva chocoana; su
altura no : sobrepasa los 300 metros y el relieve oscila desde ondulado a
quebrado. Los materiales que originan los suelos son sedimentarios,
predominando areniscas, lutitas y arcillolitas. Los suelos son superficiales y
de baja fertilidad. El paisaje montañoso se restringe a la Serranía del Baudó,
la cual se caracteriza por presentar alturas que rebasan los 300 metros y un
relieve de quebrado a escarpado. Los suelos son muy delgados y están afectados
severamente por procesos erosivos, propiciados por la alta inclinación y la
abundante precipitación. El primer horizonte de los suelos de la selva chocoana es orgánico, tal como ocurre en
la selva amazónica.
En resumen, la Costa del Pacífico presenta un mosaico de
suelos en donde su principal limitante es la profundidad, como consecuencia de
estar afectados por inundación o por la presencia de roca cerca a la
superficie, como ocurre en los paisajes de lomerio y de montaña. Los suelos de
mayor profundidad ocurren en el piedemonte y en algunas terrazas dentro del paisaje de los valles formados por los
grandes ríos.
REGIÓN CARIBE
La región caribe tiene una extensión de 10'128,200 hectáreas
(8.87% del país), se ubica al norte de Colombia y presenta como principales
subregiones la península de la Guajira, la Sierra Nevada de Santa Marta, la
llanura del Caribe y la Depresión Momposina (IGAC, 1995).
Los aspectos climáticos de la región caribe, que ayudan a
explicar la distribución de los suelos son:
- En las zonas planas, costeras y en la Guajira, la
precipitación es menor de 1.200-1.500 milímetros, presentándose valores
inferiores a 500 en la Guajira Media y Alta y entre 500 y 1.200 milímetros en
amplias zonas (Riohacha, Maicao, Valledupar o entre Barranquilla y Lorica). .
- En las zonas de las serranías (San Jacinto), en el costado
norte de la Sierra Nevada y en las estribaciones de las cordilleras, aumenta
notablemente la precipitación a 2.500-3.000 milímetros y disminuye la
temperatura (18°C o menos, hasta llegar a las nieves perpetuas de la Sierra
Nevada).
Las características climáticas enunciadas marcan las diferencias
en los suelos. Las arcas húmedas en zona de serranías y de la Sierra Nevada,
presentan suelos ácidos, bajos en fósforo y bases como calcio y magnesio.
Contienen alta materia orgánica como consecuencia de la cobertura boscosa que
caracteriza el arca. En contraste, las zonas subhúmedas (llanura del Caribe,
zona de Valledupar), los suelos son saturados, es decir, con pH de ligeramente
ácidos a neutros, bajos contenidos de materia orgánica por la deforestación y
medianos contenidos de fósforo y bases como calcio, magnesio y potasio. La zona
seca y árida (Alta y Media Guajira) presenta características de desertificación
y sus suelos son altamente saturados, muy bajos en materia orgánica y fósforo,
con pH alcalinos y procesos de salinización. En cuanto al uso del suelo, la
mayor actividad agrícola se desarrolla en los valles del Cesar, la zona
bananera del Magdalena, el Alto Sinú y San Jorge y en el Darién (Urabá
antioqueño y chocoano). La mayor actividad pecuaria o ganadera ocurre en la
llanura dcl Caribe, sobre sabanas levemente onduladas, poco fértiles y
relativamente secas.
En la Región Caribe es importante destacar los paisajes
depresionales, caracterizados por suelos de muy mal drenaje, pero de una alta
fertilidad química. En este caso merecen mención la Depresión Momposina y la
parte baja del valle del Sinú. La Depresión Momposina es una hondonada de más
de 500.000 hectáreas, ubicada al sur de las llanuras del Caribe. Allí se forma
un delta donde convergen tres grandes ríos (Magdalena, Cauca y San Jorge)
inundando las tierras bajas del Caribe durante más de ocho (8) meses del año.
El valle del Sinú es históricamente muy importante en lo
agrícola, pues - fue donde los zenúes diseñaron canales artificiales que les
permitió la explotación del arca durante más de 1.000 años consecutivos,
contando con la participación de toda la sociedad para su construcción y mantenimiento. Esta cultura fue creadora del drenaje en
espina de pescado, llegando a construir canales que alcanzaron en ocasiones
hasta cuatro (4) kilómetros de largo y perpendiculares a los grandes cursos del agua.
Actualmente, la Región del Caribe es una de las zonas de
mayor potencial agrícola, teniendo en cuenta que ofrece por su cercanía al mar una de las mayores ventajas para la exportación de productos
agrícolas dentro del mercado de apertura.
REGIÓN INSULAR
Ocupa 6.141 hectáreas equivalente a 0.01% de la superficie
del país. Es la región natural.de menor superficie; su importancia está
centrada en el turismo nacional e internacional. Comprende las islas de: San
Andrés, Providencia y Santa Catalina.
El clima de San Andrés es considerado como subhúmedo, ya que
el promedio de precipitación anual es de 1.800 milímetros con muy buena
distribución de lluvias a través del año. En Providencia y Santa Catalina el
clima es más contrastante (estación seca prolongada), los vientos más intensos
y la corriente marina cálida del Atlántico favorecen climáticamente el
bienestar humano.
La vegetación natural ha sido intervenida en alto grado para
dar lugar a cultivos dentro de los cuales sobresalen el coco y los de subsistencia
(yuca, plátano, ñame, maíz, frijol), la caña de azúcar, los frutales y las
áreas de pastos, aunque la actividad ganadera es baja. En el litoral y su área
de influencia abundan las zonas de manglares (IGAC, 1995. p. 512). En San
Andrés predominan los suelos derivados de calizas, y en Providencia y Santa
Catalina los suelos derivados de actividad volcánica con influencia de
materiales calcáreos. Aunque existe una gran variedad de suelos en la región
insular, en general podemos decir que en su mayoría son de, muy alta fertilidad
debido a su origen calcáreo, En paisaje de colinas predominan suelos
superficiales.
Referencia
IGAC-ICA. (1985). Suelos de Colombia. Bogotá. p. 512
· Castro, H. (1998). Fundamentos para el conocimiento y manejo de suelos agrícolas. Tunja, Colombia: Instituto Universitario Juan de castellanos